La Red Cochrane Iberoamericana
«Preparar, mantener y difundir revisiones sistemáticas sobre los efectos de la atención sanitaria»
Una breve explicación del logo de la Colaboración Cochrane
El logotipo de la Colaboración Cochrane ilustra una revisión sistemática de los datos de siete ensayos clínicos controlados (EC). Cada línea horizontal representa el resultado de un EC (cuanto más estrecha es la línea, más cierto o preciso es el resultado) mientras que el rombo representa sus resultados combinados. La línea vertical indica la posición alrededor de la cual las líneas horizontales se concentrarán si los dos tratamientos comparados en los EC tuviesen efectos similares. Si una línea horizontal toca la línea vertical, significa que aquel EC concreto no halló diferencias claras entre los tratamientos. La posición del rombo a la izquierda de la línea vertical indica que el tratamiento estudiado es beneficioso.
El diagrama muestra el resultado de una revisión sistemática de EC que evalúan el efecto de la administración de un curso de tratamiento corto y barato con corticoesteroides en mujeres gestantes con amenaza de parto prematuro. El primero de estos EC se publicó en el año 1972. El diagrama resume la evidencia puesta de manifiesto al revisar sistemáticamente todos los EC existentes sobre esta misma cuestión, una década más tarde. Indica claramente que los corticoesteroides reducen el riesgo de morir de los recién nacidos a causa de las complicaciones derivadas de la inmadurez fetal. En el año 1991, siete EC adicionales habían sido publicados y por tanto la figura en el logotipo se hizo más intensa, indicando que este tratamiento reduce entre un 30 y un 50 %. la probabilidad de morir de estos recién nacidos. Dado que no se publicó ninguna revisión sistemática de estos ensayos hasta 1989, la mayoría de los obstetras no conocía que el tratamiento era tan efectivo. Como resultado, decenas de miles de recién nacidos prematuros probablemente padecieron y murieron innecesariamente (aparte de que han generado un gasto sanitario mayor del necesario). Éste es sólo uno de los múltiples ejemplos de los costos humanos resultantes de la incapacidad de realizar revisiones sistemáticas actualizadas de los EC relacionados con la atención sanitaria. |
La necesidad de revisiones más fiables sobre la evidencia científica
Existe un interés creciente por disponer de información válida y fiable acerca de los efectos de las distintas formas de atención sanitaria, a fin de fundamentar mejor las decisiones clínicas y sanitarias. La cantidad de información sanitaria disponible no es escasa pero, desafortunadamente, a menudo resulta difícil encontrar la información de calidad que se necesita. Esta situación puede tener una repercusión negativa en las decisiones clínicas que tomen tanto los pacientes como los profesionales de la salud, así como también en las decisiones sobre la asignación de recursos por parte de los gestores y políticos. Como consecuencia, grandes cantidades de recursos son malgastados cada año en forma de intervenciones sanitarias que resultan inefectivas o, incluso perjudiciales, mientras que otras intervenciones efectivas son a menudo infrautilizadas, ocasionando a veces el sufrimiento y la muerte innecesaria de muchas personas.
No es razonable esperar que los clínicos, los gestores o los propios pacientes, que quieren información válida sobre los efectos de la atención sanitaria se pongan a escrutar toda la evidencia relevante existente en los estudios originales. Éstos, además, son demasiado numerosos y dispersos para resultar de uso práctico. La mayoría debe confiar en revisiones de la investigación original como una vía de hacer frente a la sobreabundancia de información por contrastar. Así, las revisiones ocupan una posición clave en la cadena que debería enlazar los resultados de la investigación en un extremo, con unos mejores resultados sanitarios en el otro.
No obstante, muchos no acometen esta labor con el suficiente rigor y meticuloso respeto por los postulados del método científico, por lo que las conclusiones que se derivan de tales revisiones (a menudo denominadas narrativas por cuanto están basadas en la opinión del autor) tienen el grave riesgo de estar sesgadas y, por tanto, su credibilidad comprometida. Como consecuencia, la utilización de estas revisiones (a menudo muy difundidas por el prestigio de su autor o de la revista donde se publican) poco o nada ayudarán en la toma de decisiones bien informada.
Sólo revisiones que sean llevadas a cabo de forma sistemática, con un escrupuloso respeto por los postulados científicos, cuyos criterios sean explícitos y que estén actualizadas, proporcionarán una información objetiva, fiable y precisa que ayude realmente a fundamentar mejor las decisiones. No obstante, tales revisiones sistemáticas no resultan sencillas por el rigor y el esfuerzo que, a menudo, requieren. Por ello, a pesar del interés creciente que se ha suscitado, han sido pocos y limitados los esfuerzos desarrollados, sobretodo si se tiene en cuenta la magnitud del reto que supone tratar de contestar todas las incertidumbres relevantes que a diario confrontamos y para las que no disponemos de respuestas ciertas.











