¿Y por qué Cochrane?

La realidad es que los proveedores de servicios de salud se enfrentan a un desafío cuando pretenden estar al día de todas las novedades relacionadas con su ámbito de trabajo. Todos los días se obtienen nuevos resultados de investigaciones en todo el mundo. La información aparece en miles de revistas médicas, científicas y relacionadas con la salud en general. Además, los resultados de los estudios en asistencia sanitaria pueden ser diferentes, o incluso contradictorios, a los resultados de otro estudio, lo que hace difícil extraer conclusiones. Las revistas están publicadas en una gran variedad de lenguas y los autores de las revisiones Cochrane intentan usar artículos traducidos, siempre que les es posible, para elaborar una revisión.

Un usuario Cochrane comparte sus primeras impresiones

Como bioquímico, retirado en 1995 después de 45 años en el laboratorio, yo estaba buscando un nuevo interés científico. Tengo eccema atópico y me uní a la Sociedad Nacional de Eczema en 1996. Por medio de intercambio de experiencias, supe de la existencia del Grupo Cochrane de Piel y asistí a uno de sus Foros de Consumo. A partir de allí empecé a participar en la búsqueda manual en revistas de dermatología.

En una reunión me enteré de que Archie Cochrane, un profesor de Epidemiología en Cardiff, tenia en mente crear una biblioteca que conteniera los resultados, análisis y conclusiones de todos los ensayo clínico controlado. Idealmente, los tratamientos deben ser asignados al azar a los grupos de pacientes y ni la administración ni el médico ni el paciente debe saber el tratamiento que se le está dando. Sólo por esos estrictos controles los ensayos clínicos pueden ser realizado con una verdadera objetividad. El primer ensayo clínico se informó en 1948

Los médicos basan sus tratamientos en lo que ellos han aprendido, su experiencia y lo que han extraído de la literatura médica y de las compañías farmacéuticas. Esta información puede ser obsoleta, incompleta o sesgada. Los médicos sólo son capaces de pasar una pequeña cantidad de tiempo cada semana leyendo revistas (en la actualidad hay alrededor de 100 revistas de dermatología). Una revisión sistemática de un grupo de ensayos clínicos extraídos de revistas, muestran que los nuevos ensayos clínicos se realizan mucho después de que los resultados en un tratamiento en particular hayan quedado claramente demostrados. Además:

  • Se usan diferentes puntos claves o resultados para determinar que un tratamiento es satisfactorio;
  • Estos puntos claves son a veces inapropiados; y
  • A veces se pone mucho énfasis en la significación estadística y se ignora el beneficio actual del tratamiento.